La deliciosa paz que anhela

Me surge el impulso de escribir sobre lo cotidiano.

Mi cabeza es una nebulosa donde nacen y mueren ideas.

Yo también soy una idea, un pensamiento en la cabeza de algún dios demasiado humano.

¿y qué es un hombre sin sus ideas?

Mi voz no se escucha si no la escribo.

“ No soy nada. Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo. ”

— Fernando Pessoa

Hoy sueño que soy un dios y me creo a mi mismo.

¿Han notado cómo la vida pasa deprisa mientras más creces?
Cómo la muerte se hace más real.
Cómo tu inocencia es reemplazada por tu cinismo.

El amor a los treinta es un accidente calculado, ya no un frenesí violento.

Las amarguras se esconden en el hígado, en el poco cabello, en los parpados cansados.

Aun así se vive bien. La poca esperanza me la dan los libros, que no es poco.

Ninguna idea me pertenece, todo sueño mío lo he soñado porque lo he leído.

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